El blog de Folk Segovia 2010


La clase de Dulzaineros del Bajo Aragón

Qué gran concierto el que cerró el ciclo de La Alhóndiga a cargo de Dulzaineros del Bajo Aragón, que encandilaron con su poder comunicativo al auditorio que prácticamente llenó el recinto. Fue un concierto didáctico primero y una fiesta al final, y en medio, una sucesión de temas en las que Dulzaineros, con sólo tres componentes (Fernando Gabarrús, Rabel Sánchez y Diago Lezaun), consiguieron que el público se les entregara y participara activamente con ellos.

Comenzó el concierto con Baile del pollo, una danza de Teruel en la que los danzantes debían imitar a un gallo de corral y el premio al que mejor lo hiciera consistía en un pollo. A partir de aquí comenzó la clase, con Fernando Gabarrús, el líder del grupo, explicando el funcionamiento de algunos instrumentos de percusión: cucharas de madera, una caña, sartén con una cuchara, diversos tipos de carracas o el chicotén, un instrumento que parece de cuerda, pero que realmente es una percusión que acompaña al chiflo.

Hicieron luego un recorrido por distintos ritmos y tonadas de Aragón, hasta que llegó uno de los momentos cumbres del concierto, con Fernando Gabarrús explicando a través de un pliego de cordel un romance de ciego llamado “Historia de un tozino”. Llegaron después unos temas relacionados con el vino, por lo que el grupo sacó una bota para que circulara entre el público. Y lo hizo, de mano en mano, y de boca en boca, hasta que quedó vacía y exhausta. Comenzó aquí la participación activa de los asistentes, que acabaron bailando al ritmo de pasodobles interpretados por Dulzaineros del Bajo Aragón. Lo que comenzó como una clase didáctica acabó siendo una fiesta participativa. Hubiera podido prolongarse, pero Dulzaineros debían emprender viaje hasta el Pirineo para volver a mostrar su clase. La carretera esperaba.



Mayorala, vuelta a la tradición
03/07/2010, 6:47 pm
Archivado en: Instrumentos antiguos, Mayorala, Música tradicional

Los tres componentes del grupo manchego Mayorala tienen una larga trayectoria en diferentes grupos, dentro de la música folk y en otros tipos de música. Pero hace unos tres años, Paco Villodre, Graciano López y Abelardo Peinado decidieron no hacer concesiones y volver a la interpretación de música tradicional en su acepción más purista, entendiendo con ello el respeto casi total a las melodías recopiladas en su momento y  la recuperación de instrumentos de percusión basados en aperos de oficios en evidente desuso, como son, por ejemplo, el trillo, la horca o el cedazo, e instrumentos domésticos como fuelles, platos, cucharas y otros utensilios similares.

El resultado es un concierto entrañable, con músicas interpretadas mediante un estilo que hoy no es habitual encontrar. En unos tiempos en los que las fusiones y las infusiones están a la orden del día, Mayorala aporta un aire fresco con cantos de siega, seguidillas, jotas, canciones infantiles, pregones… A algunos les puede parecer un paso atrás en el tiempo, pero, en realidad, es un punto de vista necesario para que, precisamente, se puedan producir esos fenómenos de fusión que parecen ser el futuro.




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