Archivado en: Citania, Fernando Aguiar, José Alvarez, Lete Torres, Martiño Marticorena
Y además resucitó en Folk Segovia. Aquí celebraron hace 20 años su último concierto y aquí han reaparecido en su vuelta a los escenarios. Retorna Citania con una formación en la que se mantienen dos de sus componentes iniciales (José Alvarez y Lete Torres) con el añadido de otros cinco músicos, entre ellos un joven de 21 años, Martiño Marticorena, que es un virtuoso tocando las flautas, además de zanfona, clarinete y otros instrumentos. Y mantiene Citania pese a los cambios (o quizá debido a ellos) esa solidez que tuvieron cuando fueron un grupo pionero en Galicia, a la sombra de Milladoiro, lo que acaso fue un obstáculo para que el grupo tuviera continuidad.
Lo cierto es que Citania volvió a Segovia y en ese contexto, su actuación tuvo anécdota. Comenzó con la Muñeira de don Modesto, un tema que nunca antes habían interpretado en directo y que en su última presencia en Segovia, hace 20 años, tenían previsto tocar pero que, por razones que no aclararon, no llegaron a hacerlo. En esta edición de Folk Segovia se quitaron la espina.
Es Citania un grupo sólido. Una marca legendaria en el mundo folk. Excepto el joven Martiño, sus componentes son veteranos y experimentados músicos a los que sólo les falta rodaje para llegar a la perfección interpretativa. Su concierto segoviano mantuvo unos pocos temas de su etapa anterior, pero el repertorio es prácticamente nuevo, con varias composiciones propias que incluyen guiños a ritmos y melodías alejadas de la música folk. Especialmente emotivo fue el último de los temas interpretados antes de los bises (dos tuvieron que hacer), “Alicia e Lucía”, dedicado a las hijas de Fernando Aguiar, uno de los miembros históricos del grupo que ahora trabaja para el grupo desde la sombra.
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