Otro toque internacional en la programación de Folk Segovia fue aportado por los portugueses de Tons de Fado, una sencilla formación musical (guitarra portuguesa, guitarra clásica y bajo acústico), una sobria puesta en escena (músicos vestidos de negro, sentados, sin apenas movimiento) y un micro para los solistas. Esta fue la imagen que desprendió el grupo portugués en el concierto celebrado en el Museo de los Zuloaga, escenario al que hubo de ser trasladado desde el Patio de San Juan de los Caballeros ante las lluvias sufridas en Segovia.
Es la portuguesa una música muy bien recibida en Folk Segovia. Su dulzura, su melancolía, a veces su tristeza, calan hondo en el público segoviano. Por el festival han desfilado intérpretes de fado, con Carlos do Carmo al frente, que siempre han contado con el favor de las gentes del folk hispano. Los integrantes de Tons de Fado, un grupo liderado por el maestro guitarrista José Duarte, llenaron de sensibilidad la antigua iglesia de San Juan de los Caballeros, con un público que primero escuchó con silencioso deleite las voces de Vitoz Miranda y Claudia Picado y finalmente participó activamente cuando, en los bises finales, los cantantes intervinieron a dúo. Fue un final que despejó algunos tópicos sobre la música portuguesa, ya que se demostró que, además de esa melancolía que transmite aparentemente, también sabe aportar un ritmo pegadizo capaz de hacer participar activamente al público.
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